Tuesday, November 21, 2017

Presentación de la Santísima Virgen María al Templo


Cuando la Santísima Virgen María cumplió tres años, sus padres, los santos Joaquín y Ana, la llevaron de Nazaret a Jerusalén para entregarla al servicio de Dios en cumplimiento de su promesa. El viaje a Jerusalén tomaba tres días, pero ya que estaban haciendo la voluntad de Dios, no encontraron el viaje difícil. Muchos de los familiares de Joaquín y Ana se les unieron para tomar parte en esta celebración, en la que los incorpóreos ángeles de Dios también participaron. Las doncellas encabezaban la comitiva llevando velas encendidas, seguidas por la Santísima Virgen, quien estaba en medio de sus padres. La Virgen estaba vestida en ropas reales y hermosas, como los de la «Hija del Rey» (cfr. Salmo 44:9-10, LXX). Tras ellos caminaban muchos familiares y amigos, llevando todos también velas encendidas. Había quince escalones que llevaban al Templo, y los padres de la Virgen la colocaron en el primer escalón; ella subió el resto corriendo, de su propia voluntad. Allí encontró al Sumo Sacerdote Zacarías, padre de san Juan el Precursor, quien tomándola de la mano, la llevó no sólo al Templo sino también al Lugar Santísimo—un lugar al que nadie podía entrar sino el Sumo Sacerdote, y esto una sola vez al año. San Teofilacto de Ohrid dice que Zacarías estaba «fuera de sí, y movido por Dios» cuando llevó a la Virgen al lugar principal de Templo, detrás del segundo velo; de otro modo, no habría explicación para su conducta. Los padres de la Virgen ofrecieron entonces sacrificios a Dios, de acuerdo con la Ley, y dejaron a la Virgen en el Templo. Ella habitó allí por nueve años completos, y mientras sus padres estuvieron vivos, la visitaban frecuentemente. Al partir ellos de este mundo y quedar la Virgen huérfana, esta anhelaba permanecer en el Templo hasta el fin de sus días, sin contraer matrimonio. Siendo esto contrario tanto a la Ley como a la costumbre israelita, fue confiada a la edad de doce años a san José, un pariente redentor suyo en Nazaret (cfr. Levítico 25; Rut), para que pudiese permanecer en virginidad bajo la protección de un compromiso, cumpliendo así tanto su deseo como las exigencias de la Ley.
 (No era costumbre en Israel que una joven hiciera un voto de virginidad perpetua. La Santa Virgen María fue la primera en hacer esto, y fue luego seguida por incontables millares de hombres y mujeres en la Iglesia de Cristo.) 

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Saturday, November 18, 2017

El alma humilde tiene la bienaventuranza desde el primer paso que da.... ( San Juan de Kronstadt )

Todas las virtudes son nada sin la humildad. Mirad el fariseo, la suma de todas las virtudes, menos la humildad. Es semejante "al barco que se hunde al llegar al puerto." Se hunde en su destino final.

Las características de esta virtud: no creer en sus propias cualidades, ni acordarse de ellas; no juzgar, gozar en las humillaciones. El alma humilde tiene la bienaventuranza desde el primer paso que da.

San Juan de Kronstadt

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Wednesday, November 15, 2017

La Veneración de la Madre de Dios

La Veneración de la Madre de Dios

En el monte de Eleón (al este de la ciudad de Jerusalén) vivía un anciano ermitaño, de grandes esfuerzos, al cual el diablo atormentaba fuertemente con pensamientos carnales. Cierta vez el anciano perdió la paciencia y exclamó: "¿Cuándo me dejarás por fin en paz? ¡Aléjate de mí por lo menos en mi vejez!" Entonces el diablo se le presentó en forma visible y le dijo: "Júrame que a nadie le descubrirás esto que te voy a decir y dejaré de atacarte."

— "Juro por El que vive en el cielo — juró el anciano, — que a nadie descubriré lo que tu me digas." Entonces, señalando a la imagen de Nuestra Señora la Santísima Madre de Dios María con el Pre-Eterno Niño, Nuestro Señor Jesucristo, el diablo le dijo: "Deja de orar delante de esta imagen y yo dejaré de atacarte."

— "Déjame pensarlo." — contestó el anciano.

Al siguiente día el anciano le contó todo al abba Teodoro de Iliot. — "Verdaderamente el diablo te ganó en astucia al convencerte de que le juraras" — explicó al anciano abba Teodoro. — "Pero tú has hecho lo correcto al contármelo. Debes saber que no hay pecado más espantoso y terrible que renunciar a venerar y reverenciar a Nuestro Señor Jesucristo y a Su Madre.

Después de esto el Abba Teodoro tranquilizó y fortaleció al anciano con necesarios consejos. Y he aquí que nuevamente se le vuelve a presentar al monje el diablo.

—" ¿¡Que es lo que significa esto, viejo inútil!? — exclamó el diablo. —" ¿No me has jurado tú que a nadie le ibas a relatar de nuestro acuerdo? ¿Por qué has quebrantado tu promesa? ¡Debes saber ahora que en el día del Juicio serás condenado como quebrantador de juramento!

— "¡A ti no te corresponde culparme, alejado de la ley! "— contestó el anciano. — "Yo sé que he quebrantado la palabra de un juramento, pero no delante de tí sino delante de Mi Señor y Creador soy culpable. No tengo intención de escucharte: ¡tú caerás verdaderamente bajo la eterna condena como la primera causa de todo mal y como el primer quebrantador de juramento!

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Sunday, November 12, 2017

Quien teme al Señor y guarda sus mandamientos , ese es un siervo de Dios ( San Antonio el Grande )

Quien teme al Señor y guarda sus mandamientos , ese es un siervo de Dios. Pero esta servidumbre, en la cual también nosotros nos encontramos, realmente, no es servidumbre, sino justicia, que nos conduce al prohijamiento. 
 
Nuestro Señor eligió a los Apóstoles y les confió la predicación del Evangelio. Los mandamientos dados por Él establecieron para nosotros una maravillosa servidumbre, para que nosotros gobernemos sobre nuestras pasiones y nos hermoseemos con las virtudes. Pero cuando nosotros nos acerquemos a la gracia, nuestro Señor Jesucristo nos dirá también a nosotros, como les dijo a Sus discípulos: "Ya no os llamaré siervos, sino amigos y hermanos: porque todo lo que he oído de mi padre, yo os lo he dicho".

San Antonio el Grande

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Thursday, November 9, 2017

Si amáramos a Dios como se debe, guardaríamos también todos Sus otros mandamientos. ( San Paisios el Athonita )



La principal obligación del hombre es amar a Dios y luego a su prójimo, y mas todavía — a su enemigo. Si amáramos a Dios como se debe, guardaríamos también todos Sus otros mandamientos. Pero nosotros no amamos ni a Dios, ni a nuestros prójimos. ¿Quien hoy se interesa por otra persona? Todos se preocupan solo por si mismos, y no por otros. De esto vamos a rendir cuentas .a Dios, Quien es todo amor, no nos perdonará esta indiferencia hacia los prójimos.

San Paisios el Athonita

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Saturday, November 4, 2017

La preocupación por el alma.... ( San Serafín de Sarov )

 El cuerpo del hombre se parece a una vela prendida. La vela debe quemarse y el hombre debe morir. Pero su alma es inmortal y por esto nuestra preocupación debe ser mayor por el alma que por el cuerpo: "¿Qué aprovechara al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiera su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?" (Mt. 16:26), por la cual nada en el mundo puede servir de recompensa. Si un alma, por sí sola, es más preciosa que todo el mundo y el reino terrenal, entonces, es sin duda más precioso el Reino de los Cielos. Consideramos el alma como lo más valioso porque - como dice san Macario el Grande - Dios no se dignó a comunicarse ni a unirse con Su naturaleza espiritual a ninguna criatura visible, a excepción del hombre, al cual ama más que a todas Sus criaturas.

San Serafín de Sarov

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Thursday, October 26, 2017

Santo Mártir Néstor. (Octubre 27)

En tiempos del Martirio de San Dimitrio, el exudador de mirra, vivía en Constantinopla un joven, Néstor, que había aprendido la Fe Cristiana del mismo Santo Dimitrio. En aquel tiempo, el emperador Maximiano, enemigo de Cristo, ordenó que se efectuaran varios juegos y espectáculos para el pueblo. El favorito del Emperador era un vándalo llamado Liaeo, que era un hombre de tamaño y fuerzas como las de Goliat. Como gladiador imperial, Liaeo retaba a duelo a diferentes hombres todos los días y los mataba, y estas masacres suyas deleitaban la sed de sangre del idólatra Emperador. Este construyo un estadio especial, parecida a una plataforma sobre columnas, para los duelos de Liaeo. Debajo de esta plataforma, había lanzas con agudas filos apuntando hacia arriba. Cuando Liaeo vencía a alguien en un duelo, lo arrojaba desde la plataforma hacia el bosque de lanzas. Los paganos se paraban alrededor de estas junto a su Emperador, y se deleitaban cuando algún pobre desdichado se retorcía atormentado sobre las lanzas hasta morir. Entre las víctimas inocentes de Liaeo se encontraba un gran número de cristianos, pues en los días en que nadie se presentaba voluntariamente para batirse a duelo con Liaeo, los Cristianos eran obligados a luchar con él por orden del Emperador. Viendo este aterrorizante disfrute del mundo pagano, el Corazón de Néstor se llenó de dolor y resolvió ir él mismo al estadio del inmenso Liaeo. Néstor fue primero a la prisión donde Santo Dimitrio estabmaa encerrado, y le pidió su bendición para hacer esto. Santo Dimitrio lo bendijo, haciendo la Señal de la Cruz sobre su frente y su pecho, y le dijo: «Lo vencerás, pero sufrirás por Cristo». El joven Néstor fue entonces al estadio de Liaeo. El Emperador estaba allí con una gran multitud, y todos se lamentaban de la inminente muerte del joven Néstor. Trataban de convencerlo de que no luchara con Liaeo, pero Néstor hizo la señal de la cruz y dijo: «¡Oh Dios de Dimitrio, Ayúdame!» Con la ayuda de Dios, Néstor venció a Liaeo, lo derrumbó, y lo arrojó hacia las agudas lanzas, donde el pesado gigante pronto halló la muerte. Entonces todo el pueblo exclamó: «¡Grande es el Dios de Dimitrio!» Pero el impío Emperador había sido avergonzado ante el pueblo, y endechando a su favorito, se llenó de ira contra Dimitrio y Néstor, y ordenó que Néstor fuese degollado con espada y que Dimitrio fuese atravesado con lanzas. Así este glorioso héroe cristiano, Néstor, dejó atrás so joven vida terrenal en el 306 D.C., y entró al Reino de su Señor.

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